Erasmus+ en FP: Un viaje docente desde Cantabria hasta un laboratorio de Nueva York
Innovación docente, ciencia de vanguardia y proyección internacional desde las aulas de Farmacia hasta el corazón de Estados Unidos.
La internacionalización y la apuesta constante por la innovación docente son dos pilares fundamentales en nuestro modelo educativo. Dentro del marco del programa Erasmus+, el profesorado de nuestro centro participa en estancias de perfeccionamiento profesional en centros de referencia mundial para transferir después ese conocimiento de vanguardia a nuestras aulas de Formación Profesional.
En esta ocasión, la experiencia nos lleva hasta un laboratorio científico de primer nivel en Nueva York, donde nuestra profesora Beatriz Zunzunegui está conociendo de primera mano las últimas metodologías y dinámicas del sector biotecnológico y farmacéutico internacional.
A continuación, nos cuenta todos los detalles de su estancia, el impacto de esta oportunidad en su desarrollo profesional y el mensaje que envía a aquellos alumnos que sueñan con proyectar su carrera hacia el futuro.
1. De Cantabria a Nueva York: ¿Cómo surgió esta oportunidad Erasmus+ y qué fue lo primero que se te pasó por la cabeza al saber que tu destino sería un laboratorio en el corazón de NY?
El año pasado, cuando nos comentaron la posibilidad de realizar estancias formativas en el extranjero a través del programa Erasmus+, pensé que era una oportunidad única que no podía dejar escapar. Desde el principio quise buscar un destino especial, diferente, donde pudiera producirse un intercambio de conocimientos: que yo pudiera aportar algo desde mi experiencia y, al mismo tiempo, aprender de su forma de trabajar.
Cuando surgió la posibilidad de realizar la estancia en Genspace, un laboratorio comunitario de biotecnología en Nueva York, lo primero que pensé fue que iba a ser una experiencia que recordaría toda la vida. No todos los días tienes la oportunidad de vivir y aprender en una ciudad como Nueva York, y mucho menos de hacerlo en un entorno científico tan diferente al que estamos acostumbrados. Tenía claro que era una oportunidad que debía aprovechar al máximo.
2. El choque inicial: ¿Cómo ha sido el aterrizaje en el laboratorio? Cuéntanos algún detalle o dinámica de trabajo que te haya llamado la atención desde el primer día en comparación con nuestro día a día.
La adaptación al laboratorio ha sido mucho más sencilla de lo que imaginaba, principalmente porque todo el equipo me ha acogido genial desde el primer momento. Están muy acostumbrados a recibir a personas nuevas que llegan para aprender, colaborar o desarrollar sus propios proyectos, y eso hace que te sientas parte del equipo prácticamente desde el primer día.
Una de las cosas que más me ha sorprendido es el ambiente de trabajo, mucho más cercano, flexible y relajado de lo que solemos imaginar cuando pensamos en un laboratorio científico. Aquí se fomenta muchísimo la colaboración y el intercambio de conocimientos. Desde el minuto uno están dispuestos a hacerte partícipe de sus proyectos, explicarte lo que están haciendo y compartir contigo todo lo que saben. Me ha llamado especialmente la atención esa filosofía de ciencia abierta, en la que lo importante no es solo investigar, sino también aprender unos de otros y hacer que el conocimiento sea accesible para más personas.
3. Innovación en el laboratorio: ¿Qué técnicas, equipamientos o metodologías de trabajo estás descubriendo allí que te gustaría adaptar o trasladar a nuestras aulas de Farmacia?
Sin duda, una de las cosas que más me está gustando es su forma de trabajar y de desarrollar los proyectos desde cero. Aquí muchas veces todo comienza con una idea o una pregunta que alguien quiere investigar. A partir de ahí, los propios participantes buscan información, diseñan sus protocolos, investigan qué materiales y técnicas necesitan, realizan las pruebas y van modificando los procedimientos en función de los resultados. Me parece una forma de aprender muy interesante porque no se trata simplemente de seguir unas instrucciones, sino de comprender todo el proceso científico, tomar decisiones y buscar soluciones a los problemas que van surgiendo.
También estoy teniendo la oportunidad de acercarme a diferentes técnicas de biología molecular y microbiología, como la extracción y amplificación de ADN mediante PCR, la preparación de medios de cultivo, el trabajo con microorganismos o técnicas relacionadas con la transformación genética. Además, estoy conociendo proyectos muy diferentes, desde el uso de plantas en biología sintética hasta el estudio de algas y el desarrollo de biomateriales sostenibles.
Pero, más allá de las técnicas concretas, lo que realmente me gustaría trasladar a nuestras aulas de Farmacia es esa metodología de trabajo. Que los alumnos puedan partir de una idea, investigar, experimentar, equivocarse, buscar alternativas y llegar a sus propias conclusiones. Creo que es una manera de despertar su curiosidad, fomentar su autonomía y conseguir que entiendan que la ciencia no consiste únicamente en aprender conceptos, sino también en hacerse preguntas y atreverse a buscar respuestas.
4. El nivel de nuestra FP: Viendo cómo se trabaja en un entorno profesional de primer nivel internacional, ¿en qué aspectos crees que la preparación de nuestros alumnos de FP está a la altura de las exigencias del sector fuera de España?
Creo que lo primero que hay que tener en cuenta es que Genspace no es un laboratorio convencional, sino un espacio comunitario donde conviven personas con perfiles, conocimientos y experiencias muy diferentes. Por eso, tampoco sería justo hacer una comparación directa con la formación que reciben nuestros alumnos.
Dicho esto, considero que el nivel de preparación de nuestros estudiantes de FP es bueno, especialmente en lo relacionado con las competencias prácticas, el manejo del material de laboratorio, el seguimiento de protocolos y la adquisición de hábitos de trabajo.
Lo que sí me llevo de esta experiencia es la importancia de seguir fomentando su autonomía, su iniciativa y su capacidad para investigar por sí mismos. Me gustaría que, además de saber realizar correctamente una técnica, nuestros alumnos fueran capaces de plantearse por qué la están haciendo, qué podrían mejorar o cómo aplicar esos conocimientos para desarrollar sus propias ideas. Creo que tenemos una buena base y que experiencias como esta nos permiten descubrir nuevas formas de seguir enriqueciéndola.
5. Transferencia al aula: Cuando vuelvas al centro, ¿de qué manera crees que esta vivencia va a enriquecer tus clases y la formación de tus alumnos de Farmacia?
Creo que esta experiencia me va a aportar muchísimas ideas para seguir innovando en el aula. De hecho, una de las cosas que más me ha marcado de Genspace es comprobar que aquí cualquiera puede hacer ciencia. No importa tanto lo que hayas estudiado o a qué te dediques, sino las ganas de aprender, la curiosidad y las ideas que puedas aportar. En el laboratorio coinciden científicos, artistas, diseñadores y personas de profesiones completamente diferentes, y todos tienen algo que aportar. A veces, una buena idea puede surgir precisamente de alguien que ve las cosas desde una perspectiva totalmente distinta.
Me gustaría transmitir esa filosofía a mis alumnos, que entiendan que no hace falta saberlo todo para empezar a investigar y que sus ideas también pueden tener valor. Quiero fomentar que sean más curiosos, que se atrevan a plantear propuestas y que vean el laboratorio como un espacio donde experimentar, crear y aprender, no solo donde reproducir prácticas ya establecidas.
Además, me llevo un montón de ideas, actividades y protocolos que espero poder adaptar y poner en práctica con ellos a mi vuelta, tanto en las clases de Farmacia como en los proyectos de innovación que desarrollamos en el centro. Y, por supuesto, me encantaría mantener el contacto con Genspace, seguir compartiendo experiencias y explorar posibles colaboraciones en el futuro. Creo que sería una oportunidad muy enriquecedora para acercar a nuestros alumnos a otras formas de trabajar y de entender la ciencia.
6. Desarrollo personal: Más allá de lo técnico y científico, ¿qué te está aportando esta experiencia a nivel personal e idioma en una metrópoli como Nueva York?
A nivel personal, creo que esta experiencia me está aportando tanto como a nivel profesional. Uno de los mayores aprendizajes está siendo el idioma, porque no tiene nada que ver estudiar inglés con tener que utilizarlo todos los días, tanto en el laboratorio como en situaciones cotidianas. Además, estoy teniendo la oportunidad de conocer a muchísima gente, de diferentes lugares y con historias y experiencias muy distintas.
También ha sido muy especial aprender a desenvolverme en una ciudad tan grande como Nueva York. Al principio todo parece enorme y desconocido, pero poco a poco vas descubriendo tus sitios, creando tus rutinas y consiguiendo algo que al principio parecía imposible: sentirte como en tu propio barrio en una ciudad de millones de habitantes.
Sinceramente, siento que ha sido un regalo poder vivir esta experiencia, y especialmente haberlo hecho en Genspace, que me parece un lugar verdaderamente único. Me llevo muchísimo más que conocimientos científicos: personas, experiencias, aprendizajes y recuerdos que estoy segura de que me acompañarán siempre.
7. Anécdota para el recuerdo: ¿Nos puedes compartir alguna anécdota o momento especial que hayas vivido dentro o fuera del laboratorio durante estas semanas?
Más que una anécdota concreta, me quedo con muchos pequeños momentos. Por ejemplo, salir a correr por la zona de DUMBO, con las vistas del skyline de Manhattan al otro lado del río, y pensar que parece que estás viviendo dentro de una película. Son esos momentos en los que te das cuenta de dónde estás y de la suerte que tienes de poder vivir algo así.
Y dentro del laboratorio, me quedo especialmente con las personas. Me ha sorprendido muchísimo la manera tan genuina que tienen de hacerte sentir parte de sus proyectos desde el primer momento. No estás allí simplemente observando lo que hacen los demás, sino que te invitan a participar, te preguntan tu opinión, te explican sus ideas y hacen que sientas que tú también puedes aportar algo. Creo que esa sensación de formar parte de un equipo, aunque acabes de llegar y vengas de la otra punta del mundo, es una de las cosas más bonitas que me llevo de Genspace.
8. Abrementes para los alumnos: ¿Qué mensaje le mandarías a esos estudiantes de Farmacia que se están planteando participar en una movilidad Erasmus+ o salir fuera al terminar sus estudios?
Les diría que no se lo piensen demasiado y que aprovechen todas las oportunidades que tengan de salir fuera, tanto durante sus estudios como cuando los terminen. Es normal que al principio dé un poco de miedo, especialmente por el idioma, por estar lejos de casa o por tener que desenvolverse en un lugar desconocido, pero precisamente ahí es donde más se aprende.
Creo que muchas veces no somos conscientes de todas las puertas que puede abrirnos una experiencia así, tanto a nivel profesional como personal. Conoces otras formas de trabajar, mejoras el idioma, descubres lugares, haces amigos y, sobre todo, te das cuenta de que eres capaz de muchas más cosas de las que pensabas.
Y les diría algo que para mí resume muy bien esta experiencia: al final, son solo unos meses de tu vida, pero pueden convertirse en recuerdos que te acompañen siempre. Creo que merece muchísimo la pena atreverse a vivirlo.
9. Internacionalización de la FP: ¿Por qué consideras importante que un centro educativo fomente este tipo de experiencias de movilidad entre su profesorado y su alumnado?
Creo que es fundamental que los centros educativos apuesten por este tipo de experiencias, tanto para el alumnado como para el profesorado. Salir fuera nos permite conocer otras formas de trabajar, descubrir nuevas metodologías, intercambiar conocimientos y ampliar nuestra visión de la educación y del mundo profesional.
Además, considero que como docentes es especialmente importante que sigamos formándonos, actualizándonos y aprendiendo de otros profesionales. A veces, salir de nuestra rutina y conocer cómo se trabaja o se enseña en otros lugares nos ayuda a replantearnos nuestra propia manera de hacer las cosas y nos da nuevas ideas para llevar al aula. Al final, si queremos despertar la curiosidad y las ganas de aprender de nuestros alumnos, nosotros también tenemos que mantenerlas.
Pero hay algo que me parece igual de valioso: los contactos y las relaciones que se establecen con empresas, laboratorios y centros educativos de otros países. Estas experiencias pueden ser el punto de partida de futuras colaboraciones, proyectos conjuntos o nuevas oportunidades de formación para nuestros alumnos y profesores. Y seguramente muchas de esas oportunidades todavía ni siquiera sabemos cuáles pueden ser.
Por eso creo que apostar por la internacionalización no es solo ofrecer la posibilidad de viajar, sino invertir en la formación del profesorado, en la calidad de la enseñanza y en el futuro de nuestros estudiantes, abriendo puertas que de otra manera quizá nunca llegaríamos a descubrir.
10. Un titular en tres palabras: Si tuvieras que resumir tu experiencia en Nueva York en tres palabras o una frase corta para nuestra comunidad educativa, ¿cuál sería?
«Una oportunidad irrepetible: mucho más que una experiencia de laboratorio».
Agradecemos a nuestra profesora Bea por abrirnos esta ventana a su experiencia en Estados Unidos y por demostrarnos que la Formación Profesional abre puertas en cualquier rincón del mundo.
Sin duda, un testimonio inspirador para todo nuestro alumnado.
Y tú, ¿te imaginas viviendo tu propia aventura internacional? Pásate por la coordinación Erasmus+ de nuestro centro e infórmate sobre las próximas convocatorias de movilidad. ¡El próximo destino puede ser el tuyo!









